En la actualidad, la magnificencia de las instalaciones de
Mas Sedó supera la de sus orígenes, allá por 1890.
Desde la solitaria torre del este, queda en primer término un lago artificial con numerosas fuentes rodeado de una vegetación espléndida. El palacete, medio escondido por la frondosidad de los árboles, se sitúa al oeste.
Cercanas a este edificio, las nuevas construcciones ofrecen espacios generosamente amplios diseñados especialmente para acoger
celebraciones ceremoniales y actos de empresa. Desde aquí puede ver las características de nuestro
servicio de eventos y celebraciones.
Dos salas exteriores al edificio noble tienen aforo para cuatrocientas personas con luz exterior proporcionada por grandes ventanales. El propio palacete de Mas Sedó, con su encanto arquitectónico, ofrece salas para grupos más reducidos, hasta ochenta personas, o comedores exclusivos para doce comensales en la más absoluta intimidad.